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Con la creciente preocupación por la seguridad en comunidades, viviendas y pequeños negocios, el uso de sistemas de videovigilancia se ha disparado en España. Sin embargo, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) recuerda que instalar cámaras no es un asunto libre de obligaciones legales. El incumplimiento de las normas puede acarrear sanciones importantes.
A continuación, los puntos clave que todo ciudadano debe conocer antes de poner en marcha un sistema de cámaras:
1. Tratar imágenes es tratar datos personales
Las imágenes de personas identificadas o identificables se consideran datos personales. Por lo tanto, grabarlas implica cumplir con la normativa de protección de datos. Solo se libra de estas obligaciones el uso estrictamente personal y dentro del ámbito privado, por ejemplo, grabar el interior de la propia vivienda.
2. No grabes la vía pública ni espacios sensibles
La captación de la vía pública está reservada a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Solo se permiten imágenes parciales cuando sea imprescindible para vigilar un acceso. Además, está prohibido grabar en baños, vestuarios o lugares equivalentes, así como en espacios ajenos.
3. Registro de actividades: obligatorio antes de empezar
Antes de poner en marcha las cámaras, debe elaborarse un registro de actividades de tratamiento. Se trata de un documento interno que detalla cómo se gestionan los datos. Para pequeños negocios o comunidades se puede usar la herramienta gratuita FACILITA_RGPD disponible en la web de la AEPD.
4. Información visible al público
Es obligatorio colocar carteles visibles en los accesos a las zonas videovigiladas, indicando quién es el responsable, cómo ejercer los derechos de acceso o supresión y dónde ampliar la información. La AEPD ofrece modelos oficiales de cartelería para facilitar esta tarea.
5. Seguridad y confidencialidad
El responsable debe garantizar que solo personal autorizado tenga acceso a las imágenes, adoptando medidas técnicas y organizativas adecuadas. Quien acceda a ellas debe mantener reserva, confidencialidad y sigilo.
6. Conservación limitada de imágenes
Las grabaciones no pueden guardarse más de un mes. Solo si captan un delito o infracción que deba denunciarse, las imágenes podrán conservarse más tiempo, exclusivamente para ponerlas a disposición de la autoridad competente.
7. Instalar cámaras no exime de responsabilidad
Contratar una empresa de seguridad no libera al titular de cumplir con la normativa. La responsabilidad recae en el propietario del sistema, salvo que sea la propia empresa la que actúe como responsable en instalaciones domésticas.
Conclusión
La videovigilancia se ha convertido en una herramienta clave para reforzar la seguridad, pero su uso no está exento de reglas. Informarse, cumplir con la normativa y respetar la privacidad de terceros son pasos imprescindibles para evitar sanciones y garantizar un uso responsable de la tecnología.


